Nombres de teiboleras

Las razones por las cuales recordamos esos exóticos nombres.

Sabana, Selva Negra, Deyanira, Samantha, Salomé…

Todos esos nombres nos evocan a un lugar que “decentemente” se conoce como club de caballeros. Esa exoticidad es la que se busca al acudir a estos establecimientos, pues como hombre (y algunas mujeres también) encontramos visualmente atractivo lo que no observamos regularmente.

No es por nada, pero el impacto no sería igual si se llamaran “Guadalupe” o “Bertha”. Luego las mamás y los papás andan peleándose por que le quieren poner nombre de “teibolera” a su hija, pero finalmente es una construcción social. Es decir… “oséase”… los nombres de las teiboleras regularmente los tenemos presentes por personajes que existieron en algún medio masivo de comunicación. ¿No me creen?… He aquí un par de ejemplos.

Rarotonga, esa preciosa mujer mulata, fue un personaje de una historieta mexicana llamada “Lágrimas y Risas”, siendo la edición donde aparecía esta mujer, la más vendida en la historia de la publicación. Por cierto, el nombre viene de una agrupación de islas de Nueva Zelanda. Fue tal su impacto en la sociedad, que hasta Café Tacvba le hizo una rolita:

 

El otro ejemplo es Salomé. Históricamente (bajo sus parámetros por supuesto) era hija de Herodes, y se enamora de Juan el Bautista. Cuando es encarcelado, Salomé baila la danza de los siete velos para salvar la vida de Juan (¿el primer privado de la historia?).

De hecho, una película filmada en 1953 y protagonizada por la gran Rita Hayworth retrata a la perfección al personaje.

Entonces, es por eso (según yo) que tenemos esa referencia, aversión y a la vez atracción a tan bonitos nombres.

About Axel

Comunicólogo amante de esos detalles que nos hacen ser una sociedad bizarra, idealista y dañina. Productor audiovisual, locutor comercial, maestro universitario y conductor de INDIRECTO TV