El grandísimo pendejo.

 

 

Hola. Mi nombre es Axel. Y soy un grandísimo pendejo.

Toda mi vida me he autonombrado un relegado. Sintiéndome a disconformidad con todo lo que veía, hacía y pensaba. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Desde niño, soy muy poco capaz de mantener comunicación con personas de la misma edad, o con adultos, o con adolescentes… o con quien fuera. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Me refugio en historias, en pinturas, en personajes ficticios que se sienten igual que yo. Falsos. Incómodos. Con deseos de poder y estatus. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Pongo mi confianza en personas que no debo. Y muchas veces me encuentro en situaciones donde no puedo (o no quiero) hacer nada, humillado, impotente y solo. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Me aferro a ideas impuestas. Injertadas en mi cerebro y corazón con el pretexto de moralidad. Que eso es lo que se debe de hacer, sin importar las consecuencias. Me dejo impresionar por falsos héroes y heroínas cuyas más grandes metas son la ambición y el abuso. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Atento contra mi cuerpo y mi vida. Por la necesidad de sentir que todo está bien, o estará bien, de alguna manera. Confiando en que las ideas radicales traen respuestas radicales y perpetuas. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Cambio mi fe por odio y furia. Me dejo llevar por el poder de mis manos y mi cerebro. Todo lo que yo digo es razón y verdad absoluta. No hay tiempo para estupideces como los sentimientos y la compasión. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Me da miedo el amor. A querer estar solo por siempre, para que el dolor de la partida nunca llegara. Dependo de ciertos tipos de magia para no separarme de los que me criaron. Y por eso, soy un grandísimo pendejo.

Conocí personas que me mostraron esa realidad. Viví momentos que me confirmaron que no tenía la fuerza, ni la valía, ni el valor ni el coraje para enfrentar las cosas. Me dí cuenta, que en efecto, soy un grandísimo pendejo.

Y que no es malo.

Ser un grandísimo pendejo me ha llevado a lugares que jamás me imaginé estar.

Ser un grandísimo pendejo me ha hecho decidir apostar al todo o nada. Y he ganado.

Ser un grandísimo pendejo me ha permitido aprender de personas maravillosas, admirables y felices.

Ser un grandísimo pendejo me ha puesto en perspectiva que mis problemas son míos, y de nadie más.

Ser un grandísimo pendejo me ha dado las satisfacciones más grandes de mi vida.

Ser un grandísimo pendejo me ha puesto en el camino de una mujer que amo, y me ama.

Ser un grandísimo pendejo me ha dado respuestas.

Ser un grandísimo pendejo, me ha hecho darme cuenta que sólo una parte de Axel, es un grandísimo pendejo.

Quiero seguir siendo un grandísimo pendejo, pues no quiero dejar de aprender…

Porque siendo este grandísimo pendejo, puedo amar, sentir, soñar, recapacitar, leer, reflexionar, volar, actuar, tocar, ver, observar, mentir, callar, hablar, gritar, correr, caer, llorar, golpear, temer, odiar, matar, engendrar, coger, preocupar, ocupar, carecer, obtener, retener, cagar, comer, dormir, discutir, planear, fumar, beber, enfermar, empatizar, morir…

Y vivir.

Y disfrutar de ser, un grandísimo pendejo.


 

About Axel

Comunicólogo amante de esos detalles que nos hacen ser una sociedad bizarra, idealista y dañina. Productor audiovisual, locutor comercial, maestro universitario y conductor de INDIRECTO TV