Yo no sé contar chistes…

 

Si alguien me hubiera dicho hace 2 años: “Axel, un día vas a estar arriba de un escenario haciendo reír a la gente” le hubiera respondido: “estás pendejo, pedo, loco, mariguano, malo de la cola…”.

Por azares del destino y de la vida, el día de hoy a mis treinta y dos años, uno de mis trabajos es intentar hacer Stand Up Comedy (comedia, por si no sabe hablar inglés). Y digo intentar porque llevo apenas un año tres meses subiéndome a un escenario, para tratar de hacer reír a una bola de gente que no sé quién chingados sean. He aprendido que está muy, PERO MUY, cabrón.

No es el hecho de hacer el ridículo. No es el hecho de que te abucheen. Es el hecho de generar una emoción a personas que no conozco. En guionismo, ya me habían explicado que hay dos cosas tremendamente complicadas de lograr en una audiencia: que se asusten, y que se rían. Si es complicado en papel, en vivo es otro pedo. Son otros elementos. Son otros factores. Es el papel más la ejecución. Es decir… un puto desmadre.

He tenido la fortuna de conocer personas talentosísimas que han compartido su conocimiento conmigo, y también he conocido personas sin talento pero con un chingo de ganas de aprender (yo soy de esos). Es increíble cómo los recursos narrativos de comedia, han mejorado otras áreas de mi vida, como la docencia; e incluso en la parte personal, donde he aprendido a reírme de mi mismo y mis estupideces… miren que tengo bastantes.

Si hablamos de salirse de su zona de confort, para mí, la comedia es como salir a pelear contra un boxeador profesional, con los ojos cerrados y las manos amarradas: Los madrazos vienen de todos lados, sientes que te están pegando con un bloque de concreto, y cada golpe es más doloroso que el anterior. Porque el boxeador no sólo sabe golpear… Sabe DÓNDE golpear. Conoce los puntos estratégicos para que te derrumbes en cuestión de segundos, y solamente con un impacto.

Pero te haces más fuerte. Te obliga a crecer. A liberar las manos, quitarte la venda de los ojos, y explotar todas tus habilidades para reventarle el hocico al otro cabrón. Esto es más que entretenimiento. Es una prueba…

La verdad es que aún no tengo idea de qué es lo que vaya a ocurrir en este camino del stand up… Lo que sí sé, es que ahora, en este preciso momento, forma una parte muy importante de mi vida, y es un enorme camino recorrido para este hombre que creció como un niño introvertido, tímido para hablar y que tiene broncas muy cabronas para relacionarse.

A final de cuentas, esto reafirma mi teoría de siempre: no te tomes la vida tan en serio, a los 30 años de haberte muerto, nadie te recordará de todos modos…

PD1. Sigo sin saber contar chistes.

PD2. Sigo sin saber por qué carajos me pagan por hacer reír a la gente, si yo no sé contar chistes.

PD3. Espero algún día cobrar más caro.

 

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Fotografía: Rodrigo Alonso Bacelis

Foto de la publicación: Google, Fozzie Bear, Disney Inc.

About Axel

Comunicólogo amante de esos detalles que nos hacen ser una sociedad bizarra, idealista y dañina. Productor audiovisual, locutor comercial, maestro universitario y conductor de INDIRECTO TV