Las guerras de Huno

 

Escucho a un demonio que me habla. Veo campos en llamas. No puedo detenerme. No puedo…

 

 

La gente camina sin observar al hombre inmóvil en medio de una plaza pública. Tiene la palma de la mano levantada a la altura de su pecho.

 

No habla.

 

Si alguien se acerca a dejar una moneda en el cuenco de su mano sucia, da un paso hacia atrás. Grita de tal forma que parece lo estuviesen matando. Ahuyenta a cualquiera que se acerca.

 

Y retoma su posición.

 

Al pasar los días, se nota su cansancio. Palidece.

Se disminuye.

Se deja morir.

 

Un anciano se acerca y en vez de depositar dinero, toma la débil mano y le sonríe.

 

El hombre susurra:

– Hasta que alguien entiende que no pido dinero, sólo algo de cariño.

 

El viejo replica:

– ¡Lárgate de aquí! Nadie debería estar mendigando amor.

 

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About Axel

Comunicólogo amante de esos detalles que nos hacen ser una sociedad bizarra, idealista y dañina. Productor audiovisual, locutor comercial, maestro universitario y conductor de INDIRECTO TV