Los humanos me hartan

 

Escrito de favor.


I

El camino de todos los días se manifiesta en la vista del hombre cotidiano. Sin embargo, hoy hay algo diferente. Un tipo que parece vagabundo está sentado sobre un tronco seco, recargado en un frondoso árbol, con los pies descalzos y fumándose un cigarrillo.

-¿Quién es él? ¿Por qué no camina sobre la acera, como todos los demás? Seguramente estará loco… No entiendo cómo personas así siquiera se les ocurre salir a la calle. ¿En qué carajos estará pensando? Estar a la mitad de una copiosa ciudad bajo la sombra de un árbol simplemente, no es normal.- Piensa.

El hombre cotidiano detiene un poco su vida para observar a tan ajeno espécimen.

-Tiene la vista hacia arriba, como intentando buscar respuestas. ¡Mira! Ahora está hablando solo, en verdad este tipo está totalmente trastornado. Seguramente es un vago sin oficio ni beneficio. Pobre hombre, ha perdido la razón después de tantas cosas. Tal vez no pudo soportar su realidad y se dedica a caminar sin rumbo y sin zapatos.-

La gente sigue pasando. El hombre cotidiano tiene en su rostro una mueca de duda y de incomprensión. Lanza un suspiro de tristeza y sigue caminando.

-Pero la culpa de todo esto la tiene el gobierno por no dar una vida digna a todas las personas. Un buen trabajo, una buena esposa, una buena familia. Sí. Definitivamente es lo que este hombre le hace falta. Me siento triste por él.

Aún así… ¿Qué se sentirá caminar en el pasto, con los pies descalzos?

II

El único primer día del único mes de un único año, un hombre camina por el calle como lo hace todos los primeros días. Esta vez hay algo extraño en su mirada. Un dolor muy grande que quiere ser lavado. Ve un árbol elocuentemente en pie, en medio de un ecosistema de concreto e indiferencia. Ese ser solitario le da tanta ternura que se detiene a observarlo.

-Me parece que ese árbol necesita un abrazo.-

Sin pensarlo, ese hombre se acercó al ser vegetal y le dio un abrazo tímido, soltándolo rápidamente.

-Bueno, ya… me siento muy estúpido haciendo esto.- Al regresar a su camino, voltea a ver el árbol otra vez. –Muy bien, te voy a dar un buen abrazo.- El hombre rodea con sus brazos al árbol, durando un poco más de tiempo, hasta que una mujer pasa a su lado sin conseguir esconder una burlona carcajada.

El hombre, muy desconcertado y apenado suelta al árbol. Toma sus cosas y regresa a su andar apuradamente. Se detiene una vez más.

-¿Sabes algo? A la jodida…-

Se quita sus zapatos para poder sentir la alfombra esmeralda que rodea a su nuevo amigo natural, y le da el más dulce abrazo que sus torpes extremidades le permiten dar. Es un abrazo sincero. Un abrazo fraternal.

Acto seguido, se sienta frente al árbol y recarga su peso ante ese coloso impasible que canta silenciosamente con sus ramas. Un perfecto escucha para un imperfecto discurso. Las palabras comienzan a eyacular de la boca del hombre.

-Mírame, estoy hablando con un árbol… Pareciera que estoy hablando solo, pero de alguna extraña manera, sé que me escuchas. ¿Tú sabes hacia dónde voy? Me estoy cansando de caminar y hasta el pasto lastima mis pies desnudos. No sabía que caminar en el césped llorado de rocío pudiera doler tanto… No sabía que caminar pudiera doler tanto. ¿Ya viste a ese loco que se nos queda viendo? ¿Qué se sentirá tener una rutina? ¿Tener un trabajo garantizado y una familia de esas que salen en la televisión? No lo entiendo mi inerte amigo, no lo entiendo… –

-¿Qué se sentirá, estar loco como él?-

III

Un árbol despierta en la mañana de un sábado de verano. Estira sus ramas lanzando un gravísimo bostezo mientras la ciudad despierta a su alrededor. Sus hojas crujen ante la descompresión por el calor del incipiente sol. Mira hacia abajo, y observa a los hombres caminar en la peregrinación rutinaria matinal. De repente, un hombre se le acerca y lo abraza. El humano se descalza y empieza a platicar con él, mientras otro los observa tímidamente.

-Puta madre.- Dice el árbol. –Otra vez estos pinches locos.-

 

 

(Favor cumplido. MQYEM.)

Las imágenes no son mías, son para darle sentido estético al texto. (Salvo la de portada, esa sí es mía.)

About Axel

Comunicólogo amante de esos detalles que nos hacen ser una sociedad bizarra, idealista y dañina. Productor audiovisual, locutor comercial, maestro universitario y conductor de INDIRECTO TV